El séptimo sello de la discoteca

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martes, 18 de febrero de 2014

La Casa de las Dagas Voladoras - Zhang Yimou (2004)

Esta tarde he ido a ver Shi mian mai fu a la Filmoteca. Como había leído, es una orgía visual absoluta. Por eso me parece enorme que la recuperen en pantalla grande. La conjunción de sonido e imagen merecen apreciarse en el cine.
De las dos películas que he visto hasta ahora de Yimou, me gusta especialmente cómo derrumba algunos sesgos eurocéntricos; están las apariencias, están los hechos puros, y luego está su fragmentación, su dispersión y su disolución. Aquello que creíamos da paso a algo distinto y a su vez ello muta en algo nuevo. Un juego de máscaras invisibles, de seducciones; un pulso definitivo que se acaba mostrando frágil y firme como el bambú.
Dejo mi escena favorita, que resume exactamente por qué me ha gustado esta película.

http://www.youtube.com/watch?v=ChJpyG5XsZs

7,5

sábado, 18 de enero de 2014

Oldboy - Park Chan-wook (2003)

Me ha costado entrar en el juego que plantea aquí Park Chan-wook, pero cuando he accedido, todo ha cambiado de medida. Oldboy es caos, su atmósfera sordidez y su guión de lo más retorcido. Precisamente por eso. Destaco la originalidad y la irrupción de una violencia que no la desmerece, una violencia que tiene ritmo, una cadencia envolvente que llega a parecer hermosa. Una manera diferente de narrar, de filmar, de desgranar una historia y darle continuamente giros que la van enriqueciendo hasta llegar a un post-final que nos hace un regalo en forma de vals de cierre. Tal vez eso ha culminado el efecto hipnótico y ha hecho que me dejara arrastrar finalmente, en una esfera de sensaciones que sólo logro traducir como un cerebro deshaciéndose en el tambor de una lavadora. Junto con la ropa sucia. Es diferente, pero a la vez nos recuerda a algo. Es una historia de venganza, pero deja en segundo plano la venganza. Es la búsqueda de una verdad que, en ocasiones, deberíamos dejar de perseguir por nuestro propio bien. ¿Qué es peor, una verdad despiadada o la incertidumbre? ¿Qué es peor, no saber cuánto tiempo va a durar nuestro encierro en esta prisión o saber que va a prolongarse durante quince años? ¿Qué es peor, la eterna estancia en la jaula... o descubrir que el mundo es únicamente una cárcel más grande? Oldboy convierte esos interrogantes en una sencilla y efectiva oda al olvido.


8

jueves, 28 de noviembre de 2013

12 angry men (12 hombres sin piedad) - Sidney Lumet (1957)

12 angry men es una de esas películas que sólo necesitan un diálogo, una habitación y unos personajes bien definidos para ser brillantes. Una idea que se usó muchos años después en The man from Earth, otra película que me gusta mucho, aunque por motivos más subjetivos, por interés directo en la antropología.

En 12 hombres sin  piedad nos encontramos con los doce miembros de un jurado, que tienen que decidir sobre si declarar culpable o no a un joven de 18 años que presuntamente ha asesinado a su padre. Y el lenguaje aquí se vuelve fundamental: todo comienza cuando once de los doce votan a favor de considerarle culpable, mientras que uno decide votar en contra; no por considerarle inocente, sino por no estar seguro de que sea culpable. El diálogo es muy cuidadoso con esta distinción durante todo el largometraje, que se construye en torno a esta idea, junto a la de "duda razonable".  Se está decidiendo sobre la vida de un ser humano; qué menos que dedicar un tiempo a argumentar sobre las pruebas de su culpabilidad. Estas, que en un principio parecen concluyentes, son cuidadosamente deconstruidas, de tal modo que empiezan a dejar ver resquicios. La verdad, como ya apareció en Rashomon, tiene muchas caras. Los antropólogos, al tener que hacer reconstrucciones muchas veces basándose únicamente en testimonios personales, se enfrentan también a ese problema. Cada persona ve el mundo y sus acontecimientos de una manera, y esto influye directamente sobre su concepción de lo que realmente ocurrió. Las circunstancias que acompañan a cada uno afectan a la visión de los hechos, lo que va saliendo a la luz según se desarrolla la película.

12 angry men nos hace reflexionar al hilo de su reflexión, nos hace plantearnos la importancia de dedicarle tiempo incluso a aquello que consideramos que está plenamente cerrado. Y enfrenta, además, la cuestión de la pena de muerte, dándole la vuelta despacio para poder examinar todos sus ángulos y construir un discurso diferente, en un proceso que nos incluye también a nosotros, como espectadores y como sujetos con nuestra propia identidad y circunstancias.

8,5