Una buena forma de mostrar la magia del realismo. Esta historia es completamente real y tangible; ahora mismo está sucediendo en muchos lugares del mundo a la vez, junto con otras similares. No es un documental, pero tampoco es ficción tal y como normalmente la comprendemos. Es lo que sugiere su título original, un episodio en la vida de una persona. Sin las pretensiones típicas del cine como fábrica de sueños, sino más bien como si pudiéramos seguir el día a día de una familia sin ser advertidos. Y sin necesidad de artificios ni sobreactuaciones. Hay que agradecerle a Tanovic este soplo de sencillez y de autenticidad.
Lo reconozco: si me ha gustado tanto Alabama Monroe es por la música. Probablemente es el hecho argumental de que los protagonistas formen parte de una banda de bluegrass lo que me seduce de ella. Me encanta la música folk, interpretada aquí con banjo, mandolina, violín, contrabajo y guitarra. El violín me gusta especialmente, por recordarme a la música celta.
La historia es bastante dramática, pero gracias a que está narrada a través de saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo consiguen mitigar el impacto de los episodios trágicos. En este sentido, está bastante bien hecha, con una estructura caótica y aun así perfectamente comprensible. Y el optimismo que transmite la música interpretada a lo largo de la película arroja una mirada positiva que consigue suavizar el drama.
Más allá del componente de amor romántico, que no me interesaba especialmente a priori, me gusta el debate entre ateísmo radical y creencias, y cómo se articula en la vida cotidiana, pero también en el plano político, que por supuesto tiene una repercusión directa en el ámbito personal. Plantea así algún dilema interesante en el que las posturas contrapuestas son muy difíciles de reconciliar.
El tratamiento de las emociones también es muy bueno. Sobre todo cómo se muestra el desarrollo de una discusión, desde la fase inicial en la que las personas saben que están siendo injustas y realmente no sienten lo que dicen, hasta un final donde unos estados emotivos complejos y difíciles de controlar acaban llevando a un estallido que sólo consigue impregnarlo todo de más dolor y pesar.
Por otro lado, me parece un gran punto a favor la espontaneidad con la que se tratan algunos aspectos, por ejemplo la aparición del desnudo masculino, con total naturalidad.
Pero, volviendo al principio y cerrando un círculo que en realidad no se ha roto... el hilo firme que consigue unir firmemente The broken circle breakdown es, sencillamente, el bluegrass.